
El Gobierno avanzará hacia una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), según lo anunció el presidente Javier Milei, quien criticó a dos ex presidentes del organismo: Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pesce. El mandatario anunció que buscará simplificar los objetivos de la institución .
El campo de acción del BCRA siempre ha sido discutido y polémico en Argentina, y la Carta Orgánica no es más que un papel con las “sugerencias” sobre lo que debería realizar el organismo, en lugar de funcionar como un texto tajante que establezca los límites entre el Central y Casa Rosada.
Hay que tener en cuenta que cualquier país con inflaciín baja que se mire, avanzó en reformas para garantizar la independecia de su banco central del Poder Ejecutivo de ese país. La idea de esa independencia es simple: evitar que el banco central financie el gasto del gobierno.
QUÉ DICE LA CARTA ORGÁNICA DEL BANCO CENTRAL
El presidente fue muy crítico sobre los objetivos actuales de la institución. Actualmente, los objetivos son “promover la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”, producto de la reforma que el kirchnerismo realizó en 2012. El punto es que el Central se hace de funciones que ya tienen encargadas otras áreas del Estado, como la de la generación de empleo.
EL MODELO DE PERÚ
Perú es el país con la moneda más estable de Sudamérica y el presidente ya hizo públicas sus intenciones de copiar el sistema monetario peruano.
se dispuso que la autoridad monetaria tiene prohibido “establecer regímenes de tipos de cambio múltiples”. Tampoco puede constituir cepos cambiarios y el Central tiene vedado el financiamiento al sector público y dar créditos sectoriales como ocurrió durante el kirchnerismo y en otras etapas de la historia argentina.
Además, el dólar pasó a tener vigencia legal y puede utilizarse para cualquier tipo de transacción, con poder cancelatorio. Esto es el equivalente a un esquema cambiario de libre competencia de monedas similar al que quiere Milei.
El punto central estará en ver si esa independencia se traduce de un texto a la práctica. El objetivo será atar de manos al Estado para las decisiones sobre la política monetaria y el valor de la moneda sean competencia del Banco central.




