Salud

“Los jefes de la Policía Federal cuidan su bolsillo mientras la obra social está devastada”

Luciano Insaurralde, hijo de una pensionada de la Policía Federal Argentina, dialogó en El Informativo con Diego Sassari y expuso la crítica situación que atraviesa la obra social de la fuerza, la Superintendencia de Bienestar, que según denunció está “devastada” por las malas gestiones de sus autoridades. Acompañó su relato con el caso de su madre, una paciente psiquiátrica con discapacidad y dependiente que necesita cuidados permanentes.

 

“La obra social de la Policía Federal era excelente, estaba a nivel de OSDE. Hoy por hoy, está devastada. No hay convenios con farmacias, con sanatorios, con prestadores. No hay kinesiólogos, no hay dentistas, no hay nada”, denunció Insaurralde.

 

Insaurralde relató que su madre padece una enfermedad psiquiátrica desde 1994, a lo que se sumó un tumor cerebral maligno en 1999 que la dejó en silla de ruedas, dependiente y con certificado de discapacidad de por vida. Desde hace dos años, la obra social comenzó a atrasarse en el pago de los honorarios de la clínica donde estaba internada, lo que derivó en constantes pedidos de externación.

 

“Viajé a Buenos Aires dos veces a pelearme con los jefes de la superintendencia para subsanar atrasos de hasta seis meses. La segunda vez me fui 15 días y me peleé con todos. La clínica me decía que tenía que retirar a mi madre porque no le pagaban”, contó.

 

Ante la falta de respuestas, judicializó el caso. “Hay una sentencia firme, una medida cautelar a favor de mi madre. La Policía apeló, la Justicia le dio la razón a ella, y estamos esperando el amparo”, explicó.

 

Insaurralde cuestionó duramente a las autoridades de la fuerza. “Es una obra social manejada por los jefes. Y los jefes cuidan su bolsillo. Yo fui parte de la fuerza 12 años: vi jefes que cambiaban su auto todos los años porque la mujer quería un cero kilómetro, que con la caja chica justificaban gastos con facturación trucha y se llevaban la plata”, denunció.

 

También advirtió sobre la situación de los policías en actividad: “El personal está muy desprotegido y no puede hablar. Hay una reglamentación que les prohíbe exponer. Los familiares tenemos que salir a decirlo porque si ellos hablan, les dan de baja”.

 

En un tramo de la entrevista, Insaurralde reflexionó sobre la desesperación que genera la falta de respuesta. “Todos estamos con la sensación del ahogado. Cuando uno se está ahogando, empieza a tirar manotazos para todos lados y no importa si ahoga al que está al lado. Lejos de tener salvavidas que nos saquen, nos están llevando cada vez más a lo profundo”.

 

Finalmente, agradeció la ayuda de quienes lo contuvieron. “Quiero mencionar al doctor Oscar Tatia Enríquez y a Claudia Mariscal, directora del hogar Santa Rita, que con mucha empatía me recibieron y le dieron a mi madre los cuidados que se merece”.

 

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