ActualidadInternacionales

Israel: Netanyahu se perfila como el más votado, pero no tendría mayoría para gobernar

Las proyecciones iniciales de las elecciones legislativas ubican al Likud como la principal fuerza individual, aunque su coalición quedaría por debajo de los 61 escaños necesarios para alcanzar la mayoría parlamentaria. La oposición tampoco tendría los apoyos suficientes para formar Gobierno.

Las elecciones legislativas celebradas este martes en Israel dejaron un escenario de incertidumbre política. Si bien el Likud, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, se perfilaba como la fuerza individual más votada, las primeras proyecciones indicaban que su coalición no alcanzaría la mayoría necesaria para mantenerse en el poder.

Según los sondeos a boca de urna difundidos tras el cierre de los centros de votación, el bloque oficialista obtendría alrededor de 50 bancas, mientras que el espacio opositor encabezado por Gadi Eisenkot reuniría aproximadamente 52. Ninguno de los dos sectores alcanzaría los 61 escaños necesarios para controlar la Knesset, el Parlamento israelí, integrado por 120 miembros.

El resultado abre un período de negociaciones entre las distintas fuerzas políticas para definir quiénes estarán en condiciones de formar el próximo Gobierno. No obstante, las cifras son preliminares y deberán confirmarse con el escrutinio oficial.

Un Parlamento sin mayorías claras

Las proyecciones iniciales otorgaban al Likud cerca de 24 bancas, lo que lo convertiría en la fuerza individual con mayor representación. Sin embargo, ese desempeño no garantizaría la continuidad de Netanyahu, ya que la conformación del Gobierno depende de los acuerdos que cada partido consiga establecer con otras fuerzas políticas.

En el sistema parlamentario israelí, ningún partido necesita obtener por sí solo la mayoría absoluta, pero sí debe reunir suficientes apoyos para conformar una coalición capaz de gobernar.

En la oposición, el espacio Yashar, liderado por Eisenkot, se perfilaba con alrededor de 22 escaños. Aunque su bloque tendría una ventaja inicial sobre el oficialismo, tampoco contaría con los respaldos suficientes para formar Gobierno sin sumar nuevos aliados.

Uno de los factores clave para definir la futura composición parlamentaria será el desempeño de las listas árabes, que, de acuerdo con las estimaciones difundidas tras el cierre de las urnas, podrían reunir entre 17 y 18 bancas.

Su representación podría resultar decisiva en las negociaciones posteriores a los comicios, especialmente si los principales bloques no consiguen ampliar sus respectivos apoyos. Sin embargo, la posibilidad de recurrir a estas fuerzas presenta dificultades políticas, dado que tanto Netanyahu como Eisenkot han expresado reservas sobre la dependencia de los partidos árabes para conformar una coalición.

La distribución definitiva de los escaños y las decisiones que adopten los dirigentes durante las próximas semanas serán determinantes para establecer si alguno de los sectores logra reunir la mayoría parlamentaria.

Participación electoral y denuncias

La jornada electoral estuvo marcada por una elevada participación. Según los datos difundidos durante la votación, la concurrencia superó ampliamente la registrada a la misma altura de las elecciones de 2022.

Los comicios también estuvieron atravesados por una denuncia de Netanyahu sobre presuntas irregularidades electorales. El primer ministro afirmó que tres personas vinculadas con un partido de mayoría árabe habían sido detenidas por un supuesto intento de soborno. Las autoridades indicaron que el episodio continuaba bajo investigación y lo describieron como un hecho aislado.

Estas elecciones tienen especial relevancia por desarrollarse en un contexto de profunda crisis política y de seguridad, tras los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron una guerra de gran impacto regional.

El futuro político de Netanyahu, en suspenso

Con los resultados preliminares sobre la mesa, Netanyahu enfrenta el desafío de conseguir nuevos respaldos para garantizar su continuidad en el poder. La oposición, por su parte, deberá ampliar su base parlamentaria y resolver sus diferencias internas si pretende desplazar al actual mandatario.

Si ninguno de los bloques consigue reunir los apoyos necesarios, Israel podría atravesar semanas de negociaciones políticas e incluso enfrentarse a la posibilidad de una nueva convocatoria electoral.

Por el momento, las proyecciones muestran un Parlamento fragmentado y un escenario abierto. La definición dependerá tanto del resultado oficial como de la capacidad de los distintos partidos para alcanzar acuerdos que permitan conformar una mayoría de Gobierno.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *