Itaipú reabrió sus compuertas y prevén que el Paraná suba 2,5 metros en 24 horas
La represa binacional retomó las descargas con un caudal de 3,1 millones de litros por segundo, tras un cierre de menos de 17 horas por la creciente de los ríos.

La represa binacional Itaipú volvió a abrir sus compuertas este lunes 26 de octubre, después de mantenerlas cerradas durante menos de 17 horas para regular el nivel del embalse y reducir el impacto de la creciente de los ríos en la región fronteriza entre Brasil, Paraguay y Argentina. La descarga inicial alcanza los 3,1 millones de litros de agua por segundo y se prevé que el nivel del río Paraná aumente alrededor de 2,5 metros durante las próximas 24 horas.
La reapertura del vertedero se concretó a las 9:30, según informó la entidad binacional en un comunicado. La maniobra se realizó ante la persistencia de los elevados caudales de agua que ingresan a la central hidroeléctrica y la necesidad de administrar el volumen acumulado en el embalse.
De acuerdo con la Superintendencia de Operación de Itaipú, dependiente de la Dirección Técnica, se habilitaron las compuertas de la canaleta izquierda, con una descarga aproximada de 3,1 millones de litros por segundo. La medida busca mantener bajo control el nivel del embalse frente al importante aporte de agua que recibe el sistema.
El vertedero había permanecido abierto durante 26 días consecutivos hasta que fue cerrado el domingo 25 de octubre a las 17:32. La decisión respondió a la necesidad de moderar los efectos de la crecida del Paraná, impulsada principalmente por el fuerte aumento del caudal del río Iguazú.
Durante ese período, Itaipú redujo temporalmente las descargas y retuvo una mayor cantidad de agua en su embalse, con el objetivo de evitar un incremento significativo del nivel del Paraná. Sin embargo, las previsiones de una nueva afluencia extraordinaria de agua obligaron a modificar nuevamente el esquema de operación.
Uno de los factores determinantes fue la estimación de que el río Iguazú alcanzaría este lunes un caudal cercano a los 20 millones de litros por segundo. Ante ese escenario, la central hidroeléctrica ajustó sus maniobras para administrar el agua que ingresa al sistema y controlar, en la medida de lo posible, los efectos de la creciente sobre el Paraná y las zonas ribereñas de la región.




