
La multinacional Coca Cola expuso un dato incómodo para el relato del gobierno de Javier Milei y el ministro Luis Caputo. Mientras el Ejecutivo festejaba la desaceleración del IPC que insinúa el registro porteño (2,5% en abril), la empresa afirmó en un documento oficial que Argentina continúa siendo una economía hiperinflacionaria y que esto pone en riesgo sus ganancias en el país.
“La economía argentina cumple con los criterios para ser considerada una economía hiperinflacionaria”, sostuvo la compañía en su presentación de resultados. La firma explicó que la inflación acumulada de los últimos tres años superó el 100%, condición que establecen las normas contables internacionales para catalogar a un país bajo hiperinflación.
La definición no es menor y afecta de lleno la principal bandera de Milei: la supuesta eliminación de la inflación. Las empresas que operan bajo contextos hiperinflacionarios deben modificar la forma en que presentan balances y resultados financieros. En otras palabras, la contabilidad tradicional deja de reflejar la realidad.
Coca Cola incluso fue más allá. “La persistencia de la hiperinflación en la Argentina podría afectar negativamente nuestra situación financiera y nuestros resultados de operaciones”, advirtió la empresa, que ubicó a la Argentina junto a Argelia como los dos únicos países con ese problema.
El reconocimiento apareció en una semana donde las tensiones cambiarias volvieron a filtrarse. Aunque el Gobierno mantiene una estrategia de intervención sobre distintos instrumentos financieros para contener expectativas, los contratos de dólar futuro comenzaron a mostrar otra dinámica. “Aun con el BCRA y el FGS interviniendo en títulos dólar linked, las expectativas de depreciación implícitas en los contratos de dólar futuro se movieron al alza en la semana”, señaló la consultora LCG.
El dato golpea de lleno el carry trade. La bicicleta financiera funciona mientras el dólar permanezca quieto y las tasas en pesos rindan por encima de la depreciación esperada. Pero cuando los futuros del dólar suben, la ecuación pierde atractivo. Operadores de la City reconocieron que los incentivos para quedarse en pesos comenzaron a achicarse.




