Economía

Luego de dos años de crisis metalúrgica, seis de cada 10 máquinas están paradas en el país

En abril de este año, la empresa José Cascasi y Cía S.A. anunció el cierre definitivo de su planta ubicada en Rincón de Milberg, en el partido de Tigre, y despidió a la totalidad de su personal. La firma, proveedora de las compañías más grandes del país, se encargó en su momento de construir las pasarelas de las Cataratas del Iguazú, y en su mejor momento llegó a contar con más de 50 empleados, aunque al momento de cesar sus operaciones la planta funcionaba con cerca de una decena de operarios.

 

En los dos primeros años de gestión libertaria, esta y la mayoría de las fábricas metalúrgicas vieron muy resentido su capacidad de producción, de la mano de un modelo que no fomenta la industria nacional. Esto, sumado a la apertura indiscriminada de las importaciones, genera un horizonte negro para la actividad, que en abril tuvo otro mes de desplome.

 

De acuerdo con el estudio de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), en abril la actividad metalúrgica cayó un 4,3 por ciento interanual y un 1,3 por ciento respecto de marzo, consolidando un escenario recesivo que en el primer cuatrimestre de 2026 ya acumula una contracción del 6,2 por ciento.

 

La crisis afecta notablemente dos aspectos claves: el empleo y la capacidad instalada. La tasa de empleo registró una caída interanual del 2,3 por ciento y una baja adicional del 0,1 por ciento frente al mes anterior. La utilización de la capacidad instalada se ubicó apenas en el 40,9 por ciento, seis puntos por debajo de abril de 2025. El dato refleja un panorama alarmante: casi seis de cada diez máquinas de este sector industrial clave permanecen paradas en buena parte de las plantas metalúrgicas de todo el país.

 

El impacto de la crisis se extendió a las principales provincias industriales. Buenos Aires registró una caída de la actividad del 5,1 por ciento, Entre Ríos del 4,7 por ciento, Córdoba del 3,7 por ciento, Santa Fe del 0,9 por ciento y Mendoza del 0,6 por ciento.

 

Desde ADIMRA advirtieron que el cuadro es especialmente grave porque la comparación se realiza contra un 2025 que ya había sido muy negativo para la industria. “Estamos midiendo caída tras caída”, alertó el presidente de la entidad, Elio Del Re, quien señaló que la demanda continúa deprimida y que las empresas enfrentan márgenes cada vez más ajustados.

 

Esteban Cabello, titular de la seccional La Matanza de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), afirmó: “La situación de la industria metalúrgica es preocupante, la verdad que cada vez se está haciendo más difícil seguir adelante tanto para los trabajadores como para los empleadores. Es una cosa tremenda lo que está pasando”.

 

Cabello aseguró que a la seccional gremial todas las semanas “llegan trabajadores que nos vienen a avisar que no están más en sus puestos”. A esto se suma que los que logran mantener sus puestos de trabajo tienen dificultades por los bajos salarios. “Los sueldos no alcanzan, hay días que muchos no tienen plata para el boleto de colectivo y terminan faltando. Es muy preocupante”, concluyó.

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