
El Índice de Precios al Consumidor registró en febrero un aumento de 2,9%, según informó el Indec. Exactamente el mismo nivel que mostró enero. El dato contrasta con el pronóstico de Javier Milei, quien había afirmado que en agosto la inflación iba a comenzar con “un cero adelante”, es decir, ubicarse por debajo del 1% mensual.
Hace nueve meses que la inflación no baja, lo que deja en evidencia el optimismo con el que el gobierno había proyectado la dinámica de precios en el Presupuesto en el orden del 10% anual.
El informe del Indec indica que la inflación de febrero se explicó principalmente por la suba de tarifas y el aumento de los alimentos. La división con mayor incremento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que avanzó 6,8%, impulsada por los aumentos de gas, electricidad y agua y por cambios en los esquemas de subsidios.
En segundo lugar se ubicó Alimentos y bebidas no alcohólicas, que subieron 3,3% en el mes. Dentro de ese rubro, el mayor impacto provino del aumento de carnes y derivados, que volvieron a presionar sobre el índice general.
Un dato clave es que los precios regulados fueron los que más aumentaron en febrero, con una suba de 4,3%, por encima del IPC núcleo, que trepó 3,1%, mientras que los estacionales cayeron 1,3%.
Al desagregar entre bienes y servicios aparece otro dato relevante. Los servicios subieron 4% en el mes, mientras que los bienes avanzaron 2,3%, lo que confirma que la inflación se está concentrando cada vez más en rubros vinculados a tarifas, salud y servicios.
En términos regionales, el mayor aumento mensual se registró en el Noroeste, con 3,5%, seguido por Cuyo con 3,4% y el Noreste con 3,1%, mientras que el GBA marcó 2,6%.
En lo que va del año, la inflación acumulada ya llega a 5,9%, lo que implica que en apenas dos meses se consumió más de la mitad de la inflación anual que el gobierno había previsto en el Presupuesto.
La comparación interanual también muestra un freno en el proceso de desinflación. En febrero los precios acumularon una suba de 33,1% respecto al mismo mes de 2025, una cifra que incluso marca un leve rebote respecto de los meses previos.
Entre los precios de alimentos relevados se observan aumentos significativos en productos clave de la canasta. Por ejemplo, la carne picada subió 7,1% en el mes, el pollo 10,2%, el asado 5,7%, mientras que el aceite de girasol aumentó 4,5%.
Con este escenario, la meta oficial de inflación anual del 10% luce cada vez más difícil de alcanzar. El ritmo actual de aumentos, cercano al 3% mensual, proyecta una inflación anualizada del 43%, muy superior al 10% previsto por el gobierno.




