Política

El frío saludo entre Javier Milei y Victoria Villarruel en el Congreso que la transmisión oficial omitió

En la apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel protagonizaron un encuentro que reflejó la tensión que mantienen desde hace meses. La transmisión oficial evitó mostrar el momento, pero las cámaras de los periodistas presentes capturaron la escena: un saludo frío, de manual, sin ninguna muestra de calidez.

Tal como indica el protocolo, Villarruel esperó a Milei en las escalinatas del Palacio Legislativo junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. Al llegar, el mandatario saludó a los granaderos y luego extendió la mano a su vice con gesto adusto. La expresión cambió radicalmente cuando se encontró con Menem, a quien abrazó con efusividad.

Dos años de distancia

La relación entre ambos está rota desde los primeros meses de gestión. Marginada de las decisiones de Gabinete y excluida de los actos oficiales, Villarruel se refugió en el Senado, donde construyó poder propio. En las últimas semanas, los gestos de distanciamiento se multiplicaron: la vicepresidenta posó junto al gobernador peronista Ricardo Quintela en La Rioja y publicó un mensaje en redes defendiendo la política arancelaria de Donald Trump y criticando la apertura comercial, en las antípodas de la línea oficial .

El discurso y el celular

Durante el discurso de Milei, que celebró la aprobación de leyes clave como la reforma laboral y la baja de imputabilidad, la transmisión oficial evitó mostrar a Villarruel, dejando apenas sus manos a la derecha del mandatario. Según registraron periodistas presentes, la vicepresidenta desatendió las palabras del jefe de Estado y permaneció usando su celular durante gran parte de la alocución.

Un quiebre sin retorno

La relación entre Milei y Villarruel ya no tiene retorno. El presidente expresó en más de una oportunidad su desconfianza sobre el trabajo de su vice en el Senado y la acusó de operar a favor del peronismo. El conflicto se tradujo en una extrema preocupación en la Casa Rosada, que envió a Patricia Bullrich como virtual interventora del recinto para ordenar a la propia tropa .

El saludo de este domingo fue apenas una formalidad protocolar que no logró ocultar el profundo quiebre interno en la cúpula del poder libertario.

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