
Sarah Borrell, la joven danesa vinculada sentimentalmente al actor Luciano Castro durante su viaje a España, perdió su trabajo como camarera en un restaurante de Madrid tras la difusión pública de los audios que el galán le enviaba y la subsiguiente crisis con su pareja, Griselda Siciliani.
Según informó el periodista Juan Etchegoyen, los dueños del local “Brunch & Cake” –el mismo que, según los audios, quedaba a dos cuadras del departamento donde se hospedaba Castro– optaron por prescindir de sus servicios luego del escándalo mediático. “Echaron de su trabajo a Sarah después del escándalo que se vivió con el actor y Griselda Siciliani, los audios que salieron a la luz”, precisó Etchegoyen.
La situación contrasta con el momento actual de las otras dos partes involucradas. Mientras Griselda Siciliani se prepara para filmar una película con su ex, Adrian Suar y Luciano Castro encara distintos proyectos actorales en Argentina –y ambos parecen intentar recomponer la relación–, Borrell habría sido la única que sufrió consecuencias profesionales directas por el affaire.
En uno de los audios filtrados, Castro le decía a Borrell: “Puedes venir y quedarte a dormir en mi casa. Y mañana te levantes y te vas temprano al curro, que estás acá, a dos cuadras”. La invitación, que entonces era viable, hoy se vuelve irreal por múltiples razones: la distancia geográfica, la crisis amorosa del actor y ahora, la pérdida del empleo de la joven en ese mismo lugar.





