El Niño alcanzaría su máxima intensidad en verano y crece la alerta por lluvias en Chaco

Los especialistas prevén que el fenómeno se fortalezca entre diciembre y enero, con posibles efectos sobre las precipitaciones y los niveles de los ríos Paraná y Paraguay.

El fenómeno climático de El Niño podría alcanzar su máxima intensidad entre diciembre de 2026 y enero de 2027, un período que coincide con los meses de mayores precipitaciones en buena parte del centro y norte de la Argentina. Los especialistas advierten que este escenario podría favorecer un aumento de las lluvias y las tormentas, especialmente en las provincias que integran la cuenca del Plata.

La principal novedad de las proyecciones es que el pico de intensidad, que inicialmente se esperaba para fines de este año, podría extenderse hasta enero. Según explicó el meteorólogo Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, ese período concentraría el mayor calentamiento del Pacífico ecuatorial y una respuesta más marcada de la circulación atmosférica.

En la misma línea, Mauricio Saldívar, meteorólogo de Meteored, aclaró que es necesario diferenciar el momento de máxima intensidad del fenómeno de su finalización. El especialista señaló que el pico podría prolongarse hasta enero, mientras que El Niño comenzaría a perder fuerza entre febrero y mediados del otoño. Además, estimó que sus consecuencias sobre la cuenca del Plata podrían extenderse al menos hasta abril.

Las previsiones internacionales también apuntan a un fortalecimiento del fenómeno. El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, dependiente de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), anticipó que El Niño podría mantener una intensidad fuerte a muy fuerte durante el trimestre enero-marzo de 2027. En su informe del 8 de octubre, asignó una probabilidad superior al 83% a ese escenario. Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) estimó en septiembre que el evento persistiría, con una probabilidad cercana al 100%, al menos hasta febrero.

En cuanto a sus efectos sobre el territorio argentino, Madelón explicó que la etapa de mayor intensidad podría generar un mayor aporte de humedad en las capas medias y altas de la atmósfera. Como coincide con la temporada de lluvias en el centro y norte del país, esta condición favorecería la formación de nubes, precipitaciones más frecuentes y tormentas potencialmente intensas. Sin embargo, aclaró que el fenómeno no determina por sí solo cuándo ni dónde se producirán los episodios más fuertes.

Entre las zonas con mayor exposición aparecen Misiones, Corrientes, Entre Ríos, el este de Formosa, el este de Chaco y el noreste de Santa Fe. El escenario también comprende sectores de Brasil, como Santa Catarina, Paraná y Río Grande do Sul, además de Uruguay y el este de Paraguay. Las precipitaciones abundantes en estos territorios pueden repercutir sobre los principales cursos de agua de la región y trasladar sus efectos hacia los ríos Paraná y Paraguay.

En ese contexto, la Organización de los Estados Americanos (OEA) advirtió el 26 de octubre sobre un mayor riesgo de lluvias intensas, crecidas e inundaciones en distintos sectores de la cuenca del Plata. Por eso, los especialistas remarcan la importancia de seguir tanto las precipitaciones acumuladas como la evolución de los niveles de los ríos. Aunque El Niño puede aumentar las condiciones favorables para estos eventos, no implica que necesariamente se produzcan inundaciones en todas las regiones.

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