La OMS advirtió que el ébola avanza sin control en el Congo y preocupa el origen de los contagios

La República Democrática del Congo acumula 1.926 casos confirmados y 702 muertes.

El organismo internacional advirtió que ocho de cada diez nuevos contagios provienen de cadenas de transmisión desconocidas, lo que dificulta contener la epidemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo alcanzó una dimensión histórica y ya se convirtió en el tercero más grande desde que existe registro de la enfermedad. La preocupación crece por la velocidad de propagación del virus y por la dificultad para rastrear el origen de la mayoría de los nuevos contagios.

De acuerdo con el último reporte oficial, actualizado al 11 de julio, el país africano registra 1.926 casos confirmados y 702 fallecidos. Para la OMS, la evolución de la epidemia evidencia un escenario especialmente complejo por la persistencia de focos activos y la expansión hacia nuevas zonas del país.

El director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Chikwe Ihekweazu, afirmó que la velocidad con la que aumentan los casos no tiene precedentes. “Hemos observado el crecimiento más rápido en un solo mes desde que comenzó este brote y de todos los brotes de ébola que hemos gestionado”, señaló.

La provincia de Ituri continúa siendo el principal epicentro de la epidemia, aunque el virus ya se extendió a Haut-Uele y Tshopo, donde inicialmente no se habían detectado casos. En apenas 24 horas, las autoridades sanitarias confirmaron más de 80 nuevos contagios.

El desafío de los contagios sin rastreo
Uno de los aspectos que más inquieta a los expertos es que el 80% de los nuevos casos corresponde a personas que no estaban bajo vigilancia epidemiológica, lo que indica que el virus circula a través de cadenas de transmisión desconocidas.

Esta situación dificulta identificar contactos estrechos, aislar rápidamente a los pacientes y cortar la circulación del virus, medidas consideradas esenciales para controlar un brote de ébola.

Además, la OMS estima que la magnitud real de la epidemia podría ser entre dos y cuatro veces mayor que la reflejada en los registros oficiales, ya que numerosas personas fallecieron en sus comunidades sin haber recibido atención médica ni haber sido diagnosticadas.

Violencia y desconfianza complican la respuesta
La emergencia sanitaria también enfrenta obstáculos derivados de la violencia en algunas regiones del país. Los ataques contra trabajadores e instalaciones de salud dificultan las tareas de vigilancia, asistencia y seguimiento de los pacientes.

Para mejorar la aceptación de las medidas sanitarias, la OMS impulsa estrategias de trabajo con las comunidades locales. Entre ellas, invita a líderes comunitarios a recorrer los centros de tratamiento antes de su apertura para fortalecer la confianza de la población y fomentar la consulta médica temprana.

El organismo también considera prioritario garantizar entierros seguros, ya que las ceremonias funerarias tradicionales representan uno de los principales mecanismos de transmisión del virus.

Mejor capacidad de respuesta, pero con recursos limitados
Desde el inicio del brote, la infraestructura sanitaria logró fortalecerse. Actualmente, la República Democrática del Congo cuenta con más de 700 camas para pacientes con ébola, 14 laboratorios de diagnóstico y más de 21.000 trabajadores comunitarios en capacitación para colaborar con la prevención, el rastreo de contactos y la detección precoz de nuevos casos.

Sin embargo, la OMS recordó que todavía no existe un tratamiento específicamente aprobado para la variante Bundibugyo, responsable del brote actual, aunque continúan los estudios con terapias experimentales. Los especialistas insisten en que el diagnóstico y la atención temprana siguen siendo las herramientas más eficaces para aumentar las probabilidades de supervivencia y reducir la transmisión.

Falta de financiamiento
La respuesta internacional también enfrenta limitaciones económicas. La OMS informó que solo recibió el 40% de los 115 millones de dólares necesarios para sostener plenamente las operaciones sanitarias en la República Democrática del Congo.

En paralelo, los Estados miembros de la ONU continúan negociando en Ginebra el futuro Acuerdo sobre Pandemias, una iniciativa destinada a fortalecer la cooperación internacional, mejorar el intercambio de información sobre nuevos patógenos y garantizar un acceso más equitativo a vacunas, medicamentos y tratamientos frente a futuras emergencias sanitarias.

“Necesitamos que el mundo actúe unido, no solo por solidaridad con la República Democrática del Congo, sino también por nuestro propio interés. Cuanto más hagamos ahora, mejor preparados estaremos para el futuro”, concluyó Ihekweazu.

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