La senadora de La Libertad Avanza (LLA) Patricia Bullrich eligió Córdoba para romper el silencio y hablar de la crisis del Gobierno, evitando respaldar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de los escándalos por los viajes a Punta del Este y Nueva York. Sin nombrar a Javier Milei, repasó sus propios logros en Seguridad y en el Congreso.
“Es imposible que yo le diga qué hubiera hecho en su lugar. Manuel Adorni recién arranca en política, viene de otro ámbito, trabajó muchos años en lo privado. Quizás no tiene el cuero tan duro como lo tengo yo. Las cosas lo pueden afectar”, disparó la exministra de Seguridad, en conferencia de prensa en la oficina de la Bolsa de Comercio de Córdoba, que dirige el empresario liberal Manuel Tagle.
Bullrich, escoltada por su mano derecha en la provincia, Laura Rodríguez Machado, y el presidente de la bancada libertaria en Diputados, Gabriel Bornoroni, evitó defender a Adorni y encomendó su suerte a la Justicia. “Nosotros tenemos confianza en que las cosas van a salir bien, pero en definitiva hay un fiscal y un juez que son quienes van a decidir”, sostuvo.
La senadora eligió levantar el perfil en el peor momento del gobierno nacional. Sabía que debería extenderse en las acusaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete, sobre las que tuvo que volver una y otra vez en la rueda con los medios locales. No se le movió un músculo y repitió, con frialdad, que es la Justicia la que debe determinar su responsabilidad.
Pese a que en algunas encuestas Bullrich ya supera a Milei en niveles de aprobación, la senadora desarmó las teorías sobre una posible candidatura propia. “Uno toma las encuestas 15 días antes de la elección. Por supuesto que todo el mundo las lee. La figura del Presidente está sólida. Es nuestro candidato a una reelección para que el proyecto quede muy firme en el país”, dijo sin disimular la sonrisa.
Bullrich estuvo reunida con Karina Milei la semana pasada y su entorno asegura que “está todo bien”, pese a la ventaja estadística. Atribuyen el ruido a las segundas líneas del Ejecutivo.
Bullrich sigue engordando su armado. Apenas terminó la ronda de prensa mantuvo una reunión con la dirigencia del PRO de Córdoba, al que le arrebató el control de la filial local a Mauricio Macri en una elección interna. En ese encuentro le dijo a Bornoroni que la nueva conducción partidaria trabajará en sintonía con LLA. Donde ella mande, no llegará Macri.
Aprovechó la atención para facturarle a Macri algunas políticas de su gestión —el fallido blanqueo, por ejemplo— y defendió los logros del gobierno libertario sin nombrar a Milei en ningún tramo de su discurso. Hizo su juego en las casi cinco horas que estuvo en el edificio donde opera la Bolsa.
