Agostina Páez, la abogada santiagueña de 29 años detenida en Río de Janeiro tras ser acusada de realizar gestos racistas, se presentó este martes ante el Tribunal Penal N°37 en una audiencia clave en la que la Justicia resolvió permitirle regresar a la Argentina bajo la condición de realizar trabajos comunitarios.
Al salir de la audiencia, la joven expresó su sensación de alivio por la decisión judicial, aunque admitió que la situación todavía la afecta. “Me siento aliviada, pero mientras no esté en la Argentina no voy a estar en paz”, sostuvo ante la prensa. También señaló que le gustaría volver a Brasil en el futuro, aunque hoy ese escenario le genera temor.
Según explicó su abogada defensora, Carla Junqueira, todavía restan algunos pasos formales para concretar el regreso. “Tenemos que hacer trámites, la fiscalía no se opuso y el juez tiene que definir la caución. Es una cuestión de unos tres días”, sostuvo en declaraciones televisivas.
La letrada agregó que, tras la exposición de la fiscalía, la querella y la defensa, el escenario judicial se alivió para Páez. “La fiscalía redujo el pedido de tres delitos a uno, con una pena mínima de dos años, reemplazable por servicios comunitarios y reparación financiera a las víctimas. Los servicios serán en Argentina. Era sólo un delito continuado de reacción a las tres personas”, afirmó.
La propia Páez habló luego de la audiencia, en una improvisada conferencia de prensa en la puerta de los tribunales. “Al juez le dije la verdad en todo momento. He pedido perdón a las supuestas víctimas. Fue la peor experiencia de mi vida y me siento aliviada. Las víctimas no dijeron nada de mí, aceptaron las disculpas y se fueron”, expresó.
La joven sostuvo que todavía no logra sentirse tranquila pese al avance del proceso. “No hubo un pedido de disculpas por parte del hombre que me hizo el gesto obsceno, yo les pedí disculpas en la audiencia. Esta noche me siento aliviada, pero hasta que no esté en Argentina no voy a estar en paz. Voy a seguir encerrada porque aún me amenazan”, afirmó.
En otro tramo de sus declaraciones, dejó una reflexión sobre lo ocurrido y pidió mayor conciencia sobre el tema. “Recomiendo que la gente se interiorice, conozcan y entiendan el contexto cultural. Que se pongan en la piel de las personas que sufren racismo. Que se interioricen. Volvería a Brasil porque es un país que me gusta. Ahora, sólo me importa estar en Santiago del Estero”.
Páez también aseguró que buscará transformar lo vivido en una experiencia de acompañamiento para otras personas. “Tengo pensado hablar de esto, que no se quede sólo aquí, hablar sobre racismo y guiar a otras personas que pasen por esto”, concluyó.
El origen del conflicto
Según la versión de Agostina Páez, el conflicto inició por una discusión en un boliche de Río de Janeiro por el desacuerdo respecto de una cuenta, mientras vacacionaba con sus amigas el 14 de enero de este año. La abogada santiagueña asegura haber pagado todo lo convenido, incluso por encima de lo que consideraba gastado, pero al retirarse le habrían hecho gestos obscenos que ella respondió con una señal racista hacia los mozos, simulando ser un primate. Ese hecho quedó registrado en un video que circuló masivamente y se convirtió en la principal prueba de la justicia brasileña.
En la previa del juicio, la joven publicó un video en sus redes sociales en el que pidió disculpas públicas y reconoció la gravedad de lo que hizo: “Ahora sé que no he cometido un error pequeño, que no ha sido algo sin importancia, sino que he estado muy mal. Mi reacción ha sido muy grave y me he equivocado”.
