A días de la condena a prisión perpetua para el clan Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, su mamá, Gloria Romero, dialogó extensamente con Sin Vueltas y realizó un profundo y desgarrador descargo. Con una entereza conmovedora, habló del dolor que atraviesa, las deudas pendientes de la Justicia y el legado de su hija.
“No me robaron un televisor, quemaron un ser humano”
Gloria fue contundente al cuestionar la condena de 5 años para Fabiana González, una de las encubridoras. “Esa mujer está nombrada en causas de trata, hay 31 personas que dicen ‘esa mujer nos golpeaba, nos humillaba, nos amenazaba con desaparecer’. ¿Cómo vas a darle cinco años? Esa persona no va a cambiar más”, sostuvo. Y comparó: “Suena a que me robás el celular y te dan cinco años. Me sacaron la posibilidad de ser feliz, de ser abuela, me sacaron la vida. Y encima no me quieren entregar los restos de mi hija hasta que no haya sentencia firme. Eso se puede dilatar un año o más”.
El dolor de los dientes quemados
Uno de los momentos más impactantes de la entrevista fue cuando Gloria relató la crudeza de reconocer los restos de Cecilia. “Si tenés hijos me vas a entender. Hoy abrazás a tu hija y dentro de cinco días te ponen enfrente una bandeja de acero inoxidable y te van a dar virutas de tu hija con unos dientes quemados, y eso te van a decir: ‘es tu hijo’. Eso es la total falta de humanidad”, expresó con la voz quebrada.
Recordó además que Cecilia tenía terror a ser cremada: “Cuando tuvo COVID me dijo: ‘mami, si me pasa algo, no me quemen, no quiero que quemen mi cuerpito'”. Esa frase y el sonido de los dientes cayendo en la bandeja, confesó, “no se me va a borrar nunca en la vida”.
El perfil de Cecilia y las señales del más allá
Lejos del horror, Gloria eligió recordar a su hija con su esencia: “Cecilia era una comedia bizarra, una mezcla entre Florencia de la V y Flavio Mendoza”. Contó que cocinaba desde los 13 años, que amaba a los animales —una vez se tiró de una moto en movimiento para salvar un perro— y que tenía una obsesión por hacerla sonreír. “Ella decía que la sonrisa de mamá era lo que la hacía feliz”.
También habló de las señales que sintió durante el juicio: un arcoíris que entró por la ventana de su casa y se posó sobre el cabello de Cecilia, el único resto físico que conserva de su hija. O el cielo de El Bolsón que se tiñó de rosa justo cuando se leyó la sentencia. “Son pequeñas cosas que me dan paz”, dijo.
“Cecilia salvó al Chaco”
Gloria aseguró que su hija “vino a salvar el mundo” y que su muerte, aunque injusta, provocó un quiebre. “Cambió la mentalidad de la gente. Mucha gente que estaba sometida hoy es libre, mucha gente que tenía miedo hoy habla. Sacamos la mugre. Eso es un orgullo para mí”.
Anunció que se queda en la provincia para pelear por otras causas: “Hay muchas mamás que lloran y no tienen la misma visibilidad. Me quedo a pelear por las chicas. Una gota es una gota, pero un océano está formado por millones de gotas. Cuando nos juntemos todas sin banderas políticas, vamos a ganar”.
Y adelantó un deseo personal: correr la Maratón Chaco-Corrientes. “Era la última promesa que le hice a Cecilia. Ella me sacó de una silla de ruedas y me dijo: ‘no solo vas a caminar, vas a correr y vas a hacer la maratón’. Este año o el que viene, voy a pasar ese puente corriendo con su camiseta”.
