Un informe de la Fundación Mediterránea revela que, pese a un incremento real del 14% en su poder adquisitivo entre 2023 y 2025, la combinación de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar no logró cubrir las subas de precios en cuatro rubros básicos durante el último año.
Según el análisis, la AUH registró un aumento del 31.3% interanual a diciembre de 2025. Sin embargo, este incremento quedó por debajo de la inflación en áreas críticas: educación (52.3%), vivienda y servicios básicos (41.6%), alimentos y bebidas (32.2%) y transporte (32%). El rezago en educación, condición esencial para percibir el beneficio, es señalado como particularmente relevante, ya que el poder de compra de la AUH para servicios educativos cayó más de 20 puntos porcentuales.
Si bien la suma de ambas prestaciones permitió cubrir en promedio el 97% de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) por hijo durante 2025 –el porcentaje más alto en la historia del programa excluyendo la pandemia–, la cobertura bajó al 92% en diciembre. En contraste, la asignación familiar para un trabajador formal del tramo de menores ingresos cubrió apenas el 32% de una CBA, una brecha que se amplía en los tramos superiores de salario.
El documento destaca que, a nivel estadístico, la mejora en el poder adquisitivo de estas transferencias contribuyó a la reducción de la pobreza infantil, que pasó del 39.5% en el segundo semestre de 2023 al 35.4% en el primero de 2025. No obstante, advierte sobre la fragmentación del sistema y los incentivos que, según el análisis, podrían obstaculizar la formalización laboral.
Mientras la AUH se actualiza periódicamente, la Tarjeta Alimentar mantiene su monto congelado en $52.250 por hijo desde junio de 2024, lo que modera la mejora global del esquema de asistencia.
