El presidente Javier Milei viajará este sábado a Asunción, Paraguay, para asistir a la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado que lleva 26 años de negociaciones. La ceremonia, sin embargo, estará marcada por la ausencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien decidió no participar.
La firma se realizará en el auditorio del Banco Central del Paraguay, el mismo lugar donde se rubricó el tratado fundacional del bloque en 1991. La silla vacía de Lula refleja la tensión actual dentro del Mercosur. El mandatario brasileño, molesto por el fracaso de la cumbre de Foz de Iguazú donde originalmente se pensó firmar el pacto, organizó su propio encuentro en Río de Janeiro este viernes, recibiendo a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y otros representantes de la UE.
Este movimiento generó malestar en Buenos Aires y Asunción, interpretado como un desaire y una “falta de respeto” hacia los demás presidentes del bloque, según fuentes oficiales argentinas. El comunicado de la UE anunciando la visita a Río elogió específicamente el rol de Brasil, sin mencionar al resto de los socios, lo que anticipa un clima de cierta incomodidad para Von der Leyen en Asunción.
Junto a Milei y el anfitrión Santiago Peña de Paraguay, estará presente el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. Bolivia y Panamá también enviarán a sus mandatarios como invitados especiales. La firma propiamente dicha estará a cargo de los cancilleres del Mercosur y el representante de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, mientras que los presidentes y las autoridades europeas actuarán como testigos de honor.
Milei tiene previsto llegar a Asunción sobre la hora, alrededor de las 11:30, acompañado por una comitiva reducida encabezada por el canciller Pablo Quirno. Tras una breve escala en su hotel, asistirá a la ceremonia y regresará inmediatamente a Buenos Aires, sin bilaterales programadas ni encuentros con la prensa. “Vamos, se firma, y volvemos”, afirmaron fuentes cercanas al Presidente, subrayando la importancia relativa que el Gobierno asigna al evento tras la jugada diplomática de Lula.
El acuerdo, una vez firmado, aún deberá ser aprobado por el Parlamento Europeo y los congresos de cada país del Mercosur antes de entrar en vigencia plena.
